Aunque ambos manejan dinero, su función y estructura de riesgo son fundamentalmente distintas. Un banco vive del ciclo diario de confianza; una aseguradora está diseñada para compromisos de décadas.
Las aseguradoras en México están supervisadas por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF). A diferencia de otros sectores donde la supervisión es reactiva, aquí es preventiva y constante.La supervisión no ocurre cuando ya hay un problema visible. Ocurre todo el tiempo, analizando señales tempranas, proyecciones actuariales y cumplimiento regulatorio. Si una aseguradora empieza a desviarse, no se espera a que quiebre.
Como cualquier institución financiera, las aseguradoras pueden enfrentar dificultades. La diferencia crítica está en qué sucede cuando eso ocurre. El sistema está diseñado para que no desaparezcan de la noche a la mañana dejando a los clientes desprotegidos.

Cuando el objetivo es construir patrimonio a largo plazo con orden y disciplina, la pregunta fundamental cambia.No se trata de qué te da el mejor rendimiento este año, sino qué sistema está diseñado para seguir cumpliendo durante décadas.

La seguridad no viene de confiar ciegamente, viene de entender cómo está diseñado el sistema y por qué funciona diferente.